Editorial

Quince años atrás algunos de los que hoy conformamos el staff fundamos un centro de estudios. De esa sociedad salió una revista que mucha gente quiere y lee: los Cuadernos de Pedagogía Rosario. El deseo era estudiar, leer, pensar, escribir y estar juntos. Como sucede con tantos otros emprendimientos, la hostilidad recurrente que nuestro país tiene con sus miembros más recientes (muchas veces propiciada por jóvenes viejos o mamíferos apoltronados en cátedras), y la diáspora concomitante, interrumpieron la reunión. Pero fue en vano. El remedio es siempre el mismo: el amor por lo que se hace. De ese renovado amor nace nuestro último invento, que hoy estamos presentando.
Es probable que una de las causas de repetir el deseo de ver circular ideas de otros radique en el hastío que provoca el soliloquio profesoral, la brevedad del evanescente aplauso magistral o el reconocimiento siempre demasiado pequeño de la realización individual. Es probable que lo que nos reúne, esta vez, esta otra vez, sea el deseo mismo de reunirse, es decir, la constatación silenciosa de que el pensamiento solitario se aburre, se amarga, se pudre y muere.
Para no morir de cognitiva inanición armamos La tía. Se llama así porque lo decidimos en una mesa y porque es propio de las tías y otras figuras familiares propiciar la reunión, extender la amistad, gerenciar las proximidad y administrar el contagio que produce la tarea de pensar. ¿Acaso la pedagogía no tiene aires de tía gorda y besucona, pesada e insufrible por momentos, pero a la vez figura indispensable para que los lazos se mantengan, se recreen y perduren?
Como podrán ver La tía funciona como una revista virtual dividida en secciones. El arte culinario, la mascarada teatral, el apetito del cine, la relación siempre difícil con lo viejo y con los viejos, la terminología inocua que el campo pedagógico pone a circular insaciable e incansablemente, la tarea siempre extenuante de la crítica, la música y sus señuelos, el territorio de la infancia, la explosión de lo joven, y algo más, será lo que verán circular por estas páginas ahora virtuales.
Junto a La Tía, semestralmente, vendrá nuestro viejo y renovado amigo, pedagógicamente encuadernado. El número nuevo de la nueva época. Porque hay una nueva época …
Los sobrinos