UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
“T” de tolerar, pero no todo el tiempo

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
“T” de tolerar, pero no todo el tiempo
Palabra habitualmente conjugada en primera persona del singular y del plural (“yo te tolero”, “nosotros te toleramos”). Se parece a ‘soportar’ en el sentido de ‘dar soporte’, pero se confunde con ‘aguantar’, dicho con tono de fastidio. Virtud religiosa en sus orígenes, ahora transformada en gesto políticamente correcto. En medio: nombre dado a tiempos breves de tregua con el objeto de curar a los heridos y rearmarse. Ambigüedad hacia el otro: sostén breve y conmiserativo antes de la condena. Deriva por lo general hacia un pensamiento y un sentimiento de indiferencia abismal. El sujeto tolerado es mirado, siempre, de reojo y con desconfianza.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
“E” de evaluar. Pero también de evitar, eludir, escapar, errar

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
“E” de evaluar. Pero también de evitar, eludir, escapar, errar
Estimar, apreciar, calcular, pero también: escudriñar, espiar, vigilar, controlar. Su origen es francés, su presente es universal. Su pronunciación muestra algo de lo que no es posible observar con los propios ojos en medio de los acontecimientos en los que participamos y somos responsables. Crea infinitos modelos de sí misma, desde los más coercitivos hasta los más participativos. Si bien se dirige a sujetos, objetos y relaciones, la vista suele clavarse en un sujeto-otro o en un grupo-otro o en una comunidad-otra. En los últimos tiempos es pronunciada antes que nada y después de todo.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
L de lector, pero también de lectura y de lección

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
L de lector, pero también de lectura y de lección
¿Hace falta que se diga que está demás decir que sería deseable que haya lectores para la lectura, que no leer tal o cual libro – sobre todo tal o cual libro – es una de las penas más grandes; que es cierto que se puede vivir sin leer, sí, pero que también puede uno desvivirse leyendo; que la lectura no se reemplaza con nada ni con nadie?
Duele que la lectura se haya vuelto la falta de lectura, el olvido de la lectura, el nunca más de la lectura. Provoca un cierto malestar cuando la lectura se hace sólo obligatoria y ya no es más lectura. Se retuerce el alma al percibir que la lectura se haya vuelto estudio a secas, ir al punto, ir al grano, ir al concepto.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
8va entrega

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
7ma Entrega: humillar
Parecida al desprecio, ‘humillación’ es una palabra aún más violenta. Roedora de almas y de ánimos. Doblada sobre sí misma, da señales de someterse a otras palabras tales como ‘poder’ o ‘dominación’. Deja marcas indelebles en todo el cuerpo. Quien la recibe, demora demasiado tiempo en reaccionar. Quien la pronuncia, sabe lo que está haciendo. Un ser que se cree curiosamente iluminado, golpea con toda su sombra a otro ser que es visto como sin luz. A eso llamaremos vejación, ofensa, muerte. No ‘humillarás’ jamás ha ascendido a la categoría de mandamiento.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
7ma Entrega

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
7ma Entrega: ““E” de Escuela, de lo que de ella queda, de lo que ella “hay”.
Resulta curiosa, por no decir trágica, la frecuente opinión (o percepción, o inducción) que sugiere que la escuela ha perdido en estos tiempos su sentido más fundante y decisorio: el de educar a cualquiera, el de educar a cada uno. Esa opinión (o sensación, o decisión) conlleva una tonalidad sombría, tosca, un encogimiento de hombros, una cierta mirada perdida que se abandona a sí misma. Y lo curioso de la expresión, lo trágico de la afirmación, es que en buena medida es producida por aquellas y aquellos que hemos pensado alguna vez en su inefable necesariedad, en su inestimable empuje hacia la posibilidad de una vida o de vidas distintas, en su encomiable batallar por la vitalidad y la vigencia del gesto de educar.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
6ª Entrega

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
6ª Entrega: “C”, pero esta vez de ciudad (o de la pérdida de algunas ciudades).
¿Acaso es posible amar en una ciudad donde no es posible amar ninguna otra cosa? ¿Se puede amar, entonces, cuando se ha desertado del amor el resto del día? ¿Hay amor mientras el cuerpo se restringe a una sucesión de desalientos, a una larga secuencia de vacuos instantes, a un árido pasar y pasar?  Pues, así puesto, alguna ciudad nos resulta como un grito descarnado, pero distante, muy distante. El centro parece una periferia. Y la periferia una sucesión de violencia, de muerte exagerada, de desesperación antes de la muerte; esa salvaje humildad de una periferia que ya se había visto tantas veces, pero de la cual nunca se ha participado: ni de cuerpo, ni de palabra.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
5ª Entrega

nuca03

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
5ª Entrega: “L” de Locura, o me parece.
Sé, como todos también lo saben, que nos encontramos siempre a un instante, a un segundo, a un paso, a un milímetro o bien a una palabra de la locura. El límite es exactamente ese: una frontera que se cruza tan rápidamente que nunca podría entenderse la distinción, vanamente enciclopédica, entre la locura y la cordura.


UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
4ª Entrega: “N”

LATIA4-08

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
4ª Entrega: “N” de la normalidad y, también, de la negación y el ninguneo.
Si se tratara sólo, por ejemplo, de un brazo rígido, o torpe, o muy inclinado, o algo austero, incluso protético. Si fuera apenas la presencia de una única mano, tiesa y desgarrada, en un único cuerpo. Si fueran únicamente esos oídos que apenas no se disponen a oír ni a oírnos. O la figura de una boca casi muda que solamente dice que es una simple boca casi muda. O ese entrecejo lampiño y borrado por algún maldito y absurdo cromosoma.


UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
3ª Entrega: “S”

brazo

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
3ª Entrega: “S” del silencio y, también, de los sepulcros y las sinrazones.
Como todo el mundo sabe está el silencio en la noche, el testigo silencioso, el silencio de los inocentes, el silencio es salud, ¡Silencio! (de una maestra), te amaré en silencio, el silencio sepulcral, el socio del silencio, el silencio-hospital, el silencio de las bibliotecas, el crimen silencioso, el silencio cómplice, la muerte silenciosa, la calle silenciosa, el tiempo de silencio, el silencio creativo, un muro de silencio, los héroes del silencio, el silencio del agua, hacer silencio, the Sound of Silence, Silencio (de Clarise Lispector), el hacer silencio, etc.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
2ª Entrega: “D”

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Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
2ª Entrega: “D” de diccionarios y otras dudas decrépitas.
Según determinados usos y costumbres pedagógicas (no de aquí ni de allí sino de todos los lugares) somos herederos de una fuerte tendencia al uso del diccionario. Y, al mismo tiempo, nos sometemos a una férrea tradición de respeto y a veces hasta de sumisión hacia el diccionario. En nuestra vida escolar, como seres de infancia y también como seres de docencia que somos, solemos aliarnos con el diccionario en la ímproba tarea de descubrir y fijar de una vez el caos de la lengua. De ese modo hurgamos en los significados de palabras a veces insólitas, otras veces desconocidas, muchas veces socarronas, otras veces procaces. Nos ha pasado y nos pasa que el diccionario se ha vuelto una suerte de centro de gravedad que cumple con la utopía de estabilizar nuestra más que compleja y desordenada relación con la lengua.

UN DICCIONARIO ANTI-COYUNTURAL
1ª Entrega: “C”

c

Sección Un diccionario anti-coyuntural / por Carlos Skliar
1ª ENTREGA: “C” DE COYUNTURA Y, ADEMÁS, DE CANSANCIO, DE MUCHO CANSANCIO POR LA COYUNTURA.
Es verdad: la coyuntura parece ser casi nuestra segunda piel (sino la primera), casi nuestra segunda mirada (sino la primera), nuestro segundo latido (si no el primero). En medio de la madrugada más hostil o más serena, apenas si levantados e inconcientes o aún entre sueños entrecortados por el mal hálito, buscamos desesperadamente la coyuntura, pretendemos la coyuntura, deseamos la coyuntura y nos inventamos la coyuntura.