Editorial

¿Amor?
Fue “sin querer”, o como decía Gómez Bolaños, “sin querer queriendo”; o también aunque menos prosaico, “sin proponérnoslo”. Sucedió que llegaban los textos de los sobrinos desde las diferentes geografías de cada uno. Sucedió que al leerlos resonaba en varios de ellos una preocupación por el amor. Preocupación extraña en una revista dedicada al abordaje – cuando no al simple y llano desvarío – de los problemas culturales y también pedagógicos. Y sin embargo ahí están Carlos Skliar planteando que “Antes del amor, la tolerancia” y Patricia Redondo sosteniendo que “El amor por el saber…es el deseo por un saber que les permita añadir algo propio al mundo…” y Maximiliano Fava y Megan Watkins – dos de los sobrinos invitados – señalando alternativamente que “… la pedagogía puede invitar a los sujetos a que se asuman en su ‘querer’” y que “Los afectos, como tales, constituyen la instancia material del reconocimiento, las sensaciones que uno sentiría al ser reconocido, que se acumulan en el tiempo y promueven la autoestima”.

Pero la cosa no termina ahí, porque Jorge Rodríguez nos recuerda que “…los lazos paterno-filiales como lugar donde se anudan el amor y el odio, y que transparentan lo que suelen ser las relaciones entre los maestros y sus discípulos, son balizas que permiten recorrer esta hermosa película de comienzo a fin” y posiblemente otra película, la de la relación educativa que en las palabras que nos regala Alicia de Alba, conforman “La relación ontológica constitutiva de lo educativo es una relación de amor agonístico entre nosotros y ellos”.
Porque parece ser que existe algo así como la “reflexión amorosa” nos dice Rocio La Pocha y porque también “el amor se aprende – sentencia Hereñú – y que enseñarlo es una resistencia cotidiana a todas las ideologías de la muerte”.
Más adelante siguiendo a Bauman dice Dessal y transcribe Rodríguez: “Un maestro es quien sabe conservar vivo el espíritu socrático de la pregunta, y su enseñanza consiste en darnos la mejor prueba de su amor…”.
Recuerda Inés Dussel en el prólogo de “Maneras de querer” de Ana Abramowski y citándola: “Parafraseando a Germán García diríamos que no es sin amor que sucede la educación; es con amor que las transmisiones ocurren y que los encuentros pedagógicos se consuman”.
Tiempo después del tiempo. Intervalo entre una cosa y la otra. Entre texto y texto, entre sujeto y sujeto, entre espacio y espacio, entre uno y el otro, lo otro, entre Tía y Tía. Pero también entre estos: relación. ¿Relación pedagógica? ¿Amor?
Bienvenidos a La Tía 12.

Las imágenes de este número fueron aportadas con amor por Patricia Lezcano y el diseño y puesta on-line corresponden a Manuel Antelo